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Sanado
por la Virgen de Cuapa
El 20 de Marzo del 2007, mi
hermano Tomas me llama por teléfono para comunicarme que mi padre ha
sufrido un infarto cerebral. Debido a la condición grave de mi padre,
Tomas me comunica que mi padre será trasladado por ambulancia desde su
casa de habitación en Matiguas, Matagalpa a un hospital en Managua. Mi
esposo y Yo decidimos con mis dos hijas no movernos y esperar a mi padre
en Managua. Sin embargo, alrededor de las 9:00 a.m., me avisan desde
Matagalpa que la ambulancia dejó a mi padre en el hospital de Boaco, donde
tenía que ser analizado antes de trasladarlo a Managua, pues es un
procedimiento para ver si la condición del paciente requiere ser ingresado
en un hospital en la capital.
Entonces nos trasladamos a Boaco.
Cuando llegamos al hospital, nos quedamos aterrorizadas al ver que ese
lugar tenía unas condiciones espantosas. El hospital no tenía ningún
aparato para monitorear el corazón de mi padre, ni siquiera había agua.
Por la edad de mi padre y gracias a la misericordia de Dios, lo ubicaron
en la sala de mujeres, para darle un mejor trato. Mi padre se encontraba
en un estado vegetal completo, sin ningún movimiento, la uñas de sus manos
moradas, sin abrir los ojos, sin hablar y sin moverse. Pedimos hablar
con el Dr. Incer, quién había visto a mi padre cuando este ingreso al
“hospital”, pero me dicen que ya su turno había terminado y regresaría
hasta el día siguiente. Entonces decidimos ir a la casa del Dr. Incer.
El Dr. Incer nos comunica que mi padre había sufrido un infarto severo en
su cerebro y su pronóstico era reservado y que había que esperar entre 24
y 72 horas. Le preguntamos al Doctor si necesitaba alguna medicina para
pedirla a Managua. Nos dice que no hay nada más que medicarle de lo que
ya se ha hecho. Entonces nos regresamos al hospital bien tristes.
Ese mismo día le pusimos una estampita
de la Virgen de Cuapa debajo de su cabeza y comenzamos a rezar el
rosario. A las 11 p.m. de ese mismo
viernes mi padre abrió sus ojos, ya a las 3 a.m. del sábado movía un lado
de su cuerpo. Cuando el Dr. Incer llegó a verlo el sábado a las 9 a.m.,
asustado al ver a mi padre tan bien, nos pidió disculpas por habernos
alarmado tanto. Yo le expliqué que no era su culpa, que el mérito era de
la Virgen de Cuapa y su Hijo Nuestro Señor Jesucristo. El me dijo,
contra eso no hay nada, y se voltea donde mi padre y le dice: Don
Tomas, ahora que esta saliendo de esta, si usted me habla y me dice que le
quite esa sonda que le puse en su boca para que le saque flema, yo se la
quitó; mi padre con una vos bien fuerte que tiene, le dice quítemela, y
así habló.
El Domingo nos permitieron traerlo en
ambulancia a Managua para terminar de tratarse. A los dos meses fuimos
al santuario y ese día pasamos una tarde feliz con la Virgencita de Cuapa.
Actualmente, mi padre esta en su casa en Matiguás, le acabamos de celebrar
sus 94 años. Lo único que le pedimos en esos momentos a la Virgen fue de
que lo sacara de su estado vegetal y lo levantara de esa cama del hospital
y fuese a morir tranquilo a su casa. Pero ELLA ya ha dejado a mi padre
un año mas de vida entre nosotros. Mi padre se recuperó de ese
infarto y no le quedó ningún coagulo en su cabeza. Doy feliz este
testimonio, porque la Virgen de Cuapa le da a uno más de lo que se le
pide.
Juana del Rosario Soza
14 de Mayo del 2008

Testimonio de un Milagro
En los primeros días de enero de este año 2008, sentí
intensos dolores intestinales muy difíciles de soportar a tal grado de no
poder realizar mis necesidades fisiológicas.
Muy preocupada, visite al
especialista y me ordeno de manera inmediata una colonos copia y su
respectivo análisis de biopsia lo que arrojo un cáncer a seis centímetros
de la entrada del colon, con este diagnostico sentí morir de aflicción lo
mismo que toda mi familia, el Doctor Turcios ordenó un nuevo examen en
mas concluyente, una tomografía de 64 cortes, hasta ahora lo ultimo en
exámenes de imágenes, el diagnostico resulto aterrador por lo que el
medico me ordeno de inmediato una serle de radiaciones para disminuir el
tumor
y
posteriormente operar dicho tumor sin ninguna garantía
de quedar en optimas condiciones.
En esos momentos de total
destrozo emocional y físico, recurrí a todas mis amistades para hacerles
saber mis atribulaciones buscando un apoyo tanto moral como espiritual,
fue unánime la repuesta de todos nuestros amigos al recordarme la enorme
fe que yo les inculcaba a ellos en nuestra Virgencita de Cuapa, me decían:
"Doña Pina, confíe en la Virgen de Cuapa a que nosotros sabemos del gran
amor que Usted profesa hacia ella y siempre Usted nos ha inculcado el amor
hacia ella y la fe que debemos tener en la madre de Dios" y de manera
unánime todos me prometieron hacer una cadena de oración pidiendo a la
Virgencita de Cuapa por mi salud lo que agradezco con toda mi alma.
En los primeros días de
febrero fui junto a mi familia y unas amistades muy queridas al santuario
de Cuapa a pedir la misericordia de mi Virgencita de Cuapa por mi salud,
después de terminar la misa en el lugar de las apariciones yo deseaba que
el Padre Oscar hiciera una oración de sanacion por mi salud y una amiga
mía llamada Fabiola que es también amiga del Padre Oscar le propuso orar
por mi a lo que accedió con gusto, me abrazó y orando me dijo " Hija,
desde este momento declarate sana en el nombre de la Virgen de Cuapa y su
hijo Jesucristo" yo sentí que un calor intenso recorrió todo mi cuerpo y
comencé a sentirme mejor y casi de inmediato desapareció el dolor en mi
colon.
Dos semanas después, fui a
Chinandega a la clínica Rubén Darío buscando una nueva opinión, me atendió
el Dr. Juan José Guadamuz, un especialista a en enfermedades del colon y
uno de los pocos especialista en colonos copia y después de un exhaustivo
examen de colonos copia y de muestras para un nuevo examen de biopsia,
resulta para mi la confirmación de el milagro que la madre de Dios obro en
esta humilde servidora del señor, “no hay cáncer y solo una leve
inflamación que no requiere siquiera de una intervención quirúrgica"
Quisiera decirles que he
tenido la dicha de ver muchas muestras de la grandeza de la Virgen de
Cuapa desde los primeros días en que apareció al Presbítero Bernardo allá
en Cuapa y a lo largo de nuestras vidas demos sido testigos de muchas
manifestaciones y milagros a algunos amigos lo que me produce siempre una
inmensa alegría y cada día estoy segura que Dios no defrauda a su madre y
todo lo que pidamos en su nombre, el señor gustosamente consiente a su
madre.
Para terminar este
testimonio solo me resta decir "Gracias Madre mía por amarnos tanto y
ten la seguridad que te amare hasta el ultimo día de mi vida"
Adolfina Veroy de Tijerino
In
Memoriam de Monseñor Pablo Antonio Vega Mantilla
(17-08-1917) - (13-11-2007)
El
sábado 10 de Noviembre del 2007, visité a Mons. Vega en su lecho de
enfermo en el Asilo Santa María, en Santa Tecla, El Salvador, para orar
por él y llevarle la imagen de la Virgen de Cuapa.
A
llegar le saludamos, oramos e iniciamos a conversar con él. A pesar
de padecer de Alzheimer, poco a poco fue recordando y preguntando
por Cuapa, la Diócesis y las Comunidades.
Le
dije entonces... Monseñor, aquí le traigo una visita: la Virgencita de
Cuapa, emocionado la vió y dijo: "Que lindo...me viene a visitar la
Señora". Oramos y encomendamos su vida a quien reconoció en nombre
de la Iglesia, las Apariciones y el Mensaje de la Virgen en 1980.
Al
retirarnos nos bendijo y envió saludos a todas las Comunidades y
Responsables de la Diócesis. Tres horas después entró en coma y tres
días después falleció.
La
Virgen de Cuapa, quiso visitar y despedir, a su devoto e hijo Obispo,
quien aceptó y creyó en sus Apariciones y su Mensaje.
Monseñor Pablo Antonio Vega descansa en el amor en el perdón y en la paz
de su Señor. Sabiendo que "Una Madre nunca se olvida de sus hijos".
Alabado sea Dios, Santísima Virgen vos sos mi Madre la Madre de todos
nosotros los pecadores"
Padre Oscar Chavarría G.
Testimonio
del Embajador de Japón
Managua, 4 de Diciembre de 1985
Excelentísimo y Reverendísimo
Monseñor Andrés Di Montezémolo
Nuncio Apostólico
Decano del Cuerpo Diplomático
Managua.
Reverendísimo Monseñor:
Tengo el honor de dirigirme a Vuestra Excelencia Reverendísima en esta
oportunidad para referirle lo que en mi opinión personal puede calificarse
como un tipo de milagro, del cual fuimos testigos su servidor, y otros
funcionarios de la Embajada de Japón.
"El
25 de Julio del año corriente, nos dirigimos a Cuapa, Chontales con el
objeto de visitar la Ermita de esa ciudad. Había llovido desde
tempanas horas de la mañana. Visitamos dos veces, por la mañana y
por la tarde, la Ermita en el lugar donde apareció la VIRGEN MARÍA a
Bernardo Martínez. Por la tarde, regresamos al mismo sitio y
observamos que continuaba lloviendo levemente. Justo antes de las
3:00 de la tarde, la lluvia cesó de improvisto y las espesas y oscuras
nubes que cubrían el sol se apartaron y el sol apareció de entre ellas.
Al mismo tiempo, empezó a soplar una agradable brisa".
Entre las nubes pude apreciar lo que me pareció la esbelta imagen de una
figura humana. Entonces, hacía las 3:20 de la tarde, el sol se tornó
de un rojo intenso, como la sangre (era aún demasiado temprano para una
puesta de sol).
Cada una de las personas del grupo: La Doctora Michiko Nonoyama, escritora
japonesa y Profesora de una Universidad, en Japón, Guadalupe de Morales,
mi Secretaría y Ramón Alvarez, mi chofer, que me acompañaban, observaron
este fenómeno del sol que duró hasta las 3:25 de la tarde, momento en el
cual, el astro solar fue cubierto nuevamente por espesa y oscuras nubes,
que permanecieron así el resto de la tarde.
"Miestras
oraba a la VIRGEN MARÍA en ese pacífico lugar, en la Ermita de Cuapa, la
imagen de la VIRGEN MARÍA fue envuelta por una luz muy brillante y azul.
En ese momento recibí una inspiración, como si la propia VIRGEN MARÍA me
dijera: "Trabaja por la paz en Nicaragua".
Por
lo tanto, aún siendo budista-sintoísta, no cristiano, decidí trabajar por
la paz en Nicaragua, inspirado por esa llamada vocacional recibida en el
bello lugar de Cuapa.
Deseo expresarle, Reverendísimo Monseñor, que esta llamada es lo que me
anima a continuar reuniendo esfuerzos para llevar la paz a este atribulado
pueblo.
Aprovecho esta oportunidad para reiterarle, Reverendísimo Monseñor, el
testimonio de mi más alta y distinguida consideración y estima.
Atentamente,
RYO
KAWADE
Embajador del Japón.
Testimonio
de Sanación del Sr. Carlos Guevara
La
Señora Mirna de Guevara narra la sanación que experimento su
esposo, el Sr. Carlos Guevara, después que la Imagen
Peregrina de La Virgen de Cuapa los visitó en su casa.
El Sr. Carlos
Guevara, padece de Parkinson desde hace 10 años, y en el mes
de Agosto del 2007 sufrió un derrame fulminante.
Los médicos le comunicaron a Doña Mirna que su esposo
moriría pronto, pero milagrosamente cuando llevan la Imagen
de la Virgen de Cuapa a la habitación del Señor
Guevara, él empezó a rezarle y a cantarle a la Virgen con
gran alegría. Desde entonces el Señor Guevara ha
experimentado un gran mejoría.
Ver video
La Gran Nación
y la Pequeña Nación - (Tomado de
www.larepublica.com.ni)
Testifica una antigua crónica
llamada de Néstor (Povest Vremennykh Let) que en el año 944
existía en Kiev una iglesia cristiana dedicada al profeta
Elías. En ese ambiente la Princesa Olga, libre y
públicamente, se hizo bautizar hacia el 955, permaneciendo
después siempre fiel a sus promesas bautismales. A ella, en
el transcurso de una visita realizada a Constantinopla el
año 957, el Patriarca Poliecto habría dirigido un saludo en
cierto modo profético: "Bendita eres entre las mujeres
rusas, porque has amado la luz y has arrojado las tinieblas.
Por ello te bendecirán los hijos rusos hasta la última
generación". Pero Olga no tuvo la alegría de ver cristiano a
su hijo Svjatoslav. La herencia espiritual fue recogida por
su nieto Vladimiro El Grande, quien aceptó la fe cristiana y
promovió la conversión estable y definitiva del pueblo de la
Rùs en el año 988.
El patrimonio de la conversión de la Rùs fue destacado por
el Papa Juan Pablo II (el 25 de enero de 1988, fiesta de la
Conversión del Apóstol San Pablo) en una Carta Apostólica
escrita con ocasión del milenio del bautismo de la Rùs,
cuando todavía la Cortina de Hierro no era evidente que
sucumbiría.
Dos años antes de la carta papal sobre el bautismo de la Rùs,
o sea en 1986, Bernardo recibió un mensaje de la Virgen que
sería revelado siete años después, el 25 de abril de 1993.
Fue así:
Los embajadores de Panamá en Nicaragua, Luis Varela y Marta
Cardenal de Varela, organizaron una peregrinación de unas 25
personas a Cuapa. Bernardo había dicho que no iría, pero
ante la insistente solicitud diplomática se vio forzado a
aceptar.
La salida de Managua fue más tarde de lo previsto porque ese
domingo 25 de abril de 1993 se estaba realizando en Rusia un
referéndum, y por primera vez en la historia podían votar
los ciudadanos rusos en el exterior: Uno
de los romeros era Elena Astakhova, esposa del Embajador de
Rusia, que había acudido a las urnas. Cuando Bernardo se
enteró de que en el bus iría la Embajadora rusa, mudó el
semblante. Cuando ya encaminados a Cuapa se propuso a
Bernardo que guiara el rezo del Rosario, éste dijo que no,
que iba a guardar silencio todo el camino, pero que tenía un
secreto que revelar al llegar al pueblo.
Antes de ir al lugar de las apariciones, la peregrinación se
detendría a visitar las capillas de Cuapa (la vieja y la
nueva). Cuando llegaron al pueblo estaba por dar inicio una
celebración eucarística en la capilla nueva. Al entrar,
Bernardo le dijo al sacerdote que quería dar un mensaje al
final de la eucaristía. Llegado el momento, Bernardo dijo
que hacía siete años había tenido un sueño en el que la
Virgen María le había dicho que se iban "a encontrar en
Cuapa la pequeña nación y la gran nación", y que Ella quería
que se dieran un abrazo de perdón. Entonces Bernardo invitó
a la Embajadora rusa a pasar frente al altar, donde ambos
simbólicamente se dieron un abrazo de reconciliación.
Después de la misa, la Embajadora rusa le contó a Bernardo
que ella era creyente, pero "educada en catacumbas", pues
-como en el caso de Bernardo- la fe le había sido pasada por
su abuela. Intrigada y conmovida le preguntó a Bernardo
cuánto tiempo hacía que había recibido ese mensaje. El
repitió que hacía siete años. A lo que ella repuso que en
ese entonces su marido, Evgeni Astakhov, se desempeñaba en
la Embajada soviética en Portugal, donde tenían como misión
la de "investigar cómo minaba al comunismo la aparición de
Fátima y reportar cómo funcionaba la Iglesia".
Siete años después, ella atestiguaba en "la pequeña nación"
los designios misteriosos del Cielo.
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