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Octubre

Mes del Rosario

 

 

      Mucho tiempo antes que la Madre de Dios le aconsejara a Santo Domingo de Guzmán, en el siglo XIII, la devoción al Santo Rosario para combatir la herejía de los Abilgenses, el Pueblo de Dios ya rezaba y meditaba los Misterios de la Vida del Señor gracias a los monjes cartujos quienes, mientras cantaban el Oficio Divino los Fieles se unían a la oración de los monjes recitando la Oración que el Señor nos enseñó, el Padrenuestro, y la salutación angélica o Ave María. Como son 150 Salmos en la Sagrada Escritura, los Monjes aconsejaron a los Fieles a rezar, 150 Ave Marías que eran precedidas por la Oración del Señor, mientras meditaban en las Verdades Reveladas por Dios en la Escritura. Este es el origen histórico del Rosario como lo tenemos hoy en la Iglesia.

     La Madre de Dios pide, si bien no directamente, al Pueblo de Dios, la Oración del Rosario cuando se manifiesta a Santa Bernardita, en Lourdes, Francia, en el año 1858.  Antes dije que la Madre del Señor pidió indirectamente la recitación del Santo Rosario de forma indirecta porque aparece llevando un “largo Rosario, de color blanco, en su brazo derecho” sin hacer, no obstante, mención directa al mismo. Es en Fátima, entre mayo y octubre, 1917, que la Señora pide a la humanidad por medio de los Beatos Francisco y Jacinta Marto y de la Sierva de Dios Lucia del Inmaculado Corazón la urgencia de rezar el Rosario para obtener la paz del mundo y la conversión de Rusia. 

      Es en Cuapa de Nicaragua, entre los meses de mayo y octubre, 1980, cuando la Santísima Virgen María, se manifiesta a Bernardo Martínez, que pide nuevamente, como en Fátima, que todos los hombres y mujeres y los niños que tengan uso de razón se unan, en familia, a rezar el Santo Rosario: Recen el Santo Rosario todos los días (…) no solamente en el mes de mayo. Quiero que lo recen permanentemente (…) en una hora fija, cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar.” Podríamos decir ¿por qué rezar el Rosario si es una repetición de palabras? Primero que todo, el Rosario es la oración que se fundamenta y basa en la Sagrada Escritura, dado que meditamos en los Misterios de la Vida de nuestro Señor a los cuales Su Madre Inmaculada esta asociada íntimamente de forma subordinada; por el otro lado, a como escribe San Josemaría Escrivá de Balaguer, “los enamorados siempre se dicen las mismas cosas.” El Rosario, definitivamente, encierra un misterio no conocido por nosotros dado que si la Madre de Dios lo pide - y con urgente insistencia es porque Ella presenta nuestra confiada oración, por Su medio, a la Beatísima Trinidad y Ella, que es reconocida por la Iglesia, desde sus comienzos, como la Suplica Omnipotente, nos alcanza todas las gracias necesarias y aquellas que ni siquiera nos atrevemos a pedir.

     Cada cuenta del Rosario que pasamos entre nuestros dedos, es un canto de amor y de entrega a Dios por intercesión de la Inmaculada. El Siervo de Dios Juan Pablo II, nos dice en su Carta sobre el Rosario de la Madre de Dios, parafraseando al Beato Bartolo Longo, que: “El Rosario es la cadena amorosa que nos une a Dios: Sus manos y las nuestras se unen en la perfecta armonía dirigida por el Espíritu Santo.”

Rev. Fausto Zelaya

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