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1. La Imagen de la
Inmaculada se ilumina.
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En cambio, si nuestra vida es luz, y si andamos en la Luz, como
él está en la Luz, estamos en comunión unos con otros, y la
sangre de Jesús, Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado. (1
Jn 1,7)
Fue en la capilla vieja donde empezaron las señales en una fecha
que no recuerdo, tal vez a finales de marzo. Entrando yo en la
sacristía, encontré una bujía encendida. Yo entonces culpé a
Doña Auxiliadora Martínez porque creí que ella la había dejado
encendida. En otra fecha que no recuerdo volví a entrar a la
capilla y hallé otra bujía encendida, tal vez en los primeros
días de abril. Entonces culpé a Doña Socorro Barea; yo no
pensaba que venían del cielo estas señales y por eso formaba
pleito con estas señoras por el gasto de electricidad. Quería
decirles que tuvieran más cuidado con la luz porque tenemos poco
dinero. A mí se me habían dado las llaves y siempre el que
maneja las llaves de una casa tiene que tener más cuidado y esto
era mi inconformidad.
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Pero cuando quise regañarlas y fui a la casa para hacerlo,
entonces no pude decir nada. Las miraba inocentes, en mi
interior miraba yo eso, yo veía que las estaba culpando sin
culpa, pensé entonces en no decir nada y si algo se gastaba más
del mínimo pagarlo yo.
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El 15 de Abril de 1980
miré la imagen toda iluminada. Pensé que eran los muchachos que
jugando en la plaza habían quebrado las tejas y así era que
entraba claridad sobre la imagen. También pensé que les iba a
cobrar las tejas y la reparación, pues ya antes les había
cobrado; desde entonces no lo había vuelto a hacer; pero yo
pensé que ellos habían entrado intrusamente, porque yo vivo
lejos y pensé: Ahora que yo no estaba jugaron y me quebraron las
tejas. Me acerqué para ver y vi que no había ningún agujero en
el techo. Salí para ver si por las ventanas entraba luz fuera y
no vi nada; volví cerca de la imagen a ver si le habían puesto
un rosario fosforescente, mire las manos, los pies, el cuello,
no era nada de eso. La luz no salía de ninguna cosa, la luz
salía de ella. Para mi fue un gran misterio eso. Con la
iluminación que ella daba se podía caminar sin tropezar, y era
de noche, casi las ocho de la noche porque había llegado tarde.