
Virgen de
Cuapa
Nicaragua
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"Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha
oído decir que haya sido desamparado alguno que reclamase tu
auxilio e implorase tu protección. Animados por esta
confianza, acudimos a Ti, ¡oh Virgen de las vírgenes!, y
gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos ponemos a tus
pies, ¡oh Madre del Verbo! No deseches nuestras humildes
súplicas; antes bien, óyelas favorablemente. Amén"
"SANTÍSIMA VIRGEN, vos sos mi Madre, la Madre de todos
nosotros los pecadores."
En oración ante la Virgen de Cuapa y durante las misas,
tus intenciones serán apoyadas por los miles de peregrinos
que visitan el Santuario de Cuapa.
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intercesión a La Virgen de Cuapa |
XXIX
Domingo del Tiempo Ordinario A
Libro de Isaías 45,1.4-6.
Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la
mano derecha, para someter ante él a las naciones y desarmar
a los reyes para abrir ante él las puertas de las ciudades,
de manera que no puedan cerrarse.
Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te
llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me
conocieras.
Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de
mí. Yo hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras,
para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no
hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.
Salmo 96(95),1.3.4-5.7-8.9-10a.10c.
Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la
tierra;
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas
entre los pueblos.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más
temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el
Señor hizo el cielo;
Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria
y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios
trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la
tierra tiemble ante él!
Digan entre las naciones: "¡El Señor reina! El mundo está
firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con
rectitud".
Digan entre las naciones: "¡El Señor reina! El mundo está
firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con
rectitud".
Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-5b.
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica,
que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a
ustedes la gracia y la paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los
recordamos en nuestras oraciones,
y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre,
cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con
fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una
firme constancia.
Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido
elegidos.
Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta
ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de
poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de
dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al
servicio de ustedes.
Evangelio según San Mateo 22,15-21.
Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús
en alguna de sus afirmaciones.
Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para
decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas
con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la
condición de las personas, porque tú no te fijas en la
categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al
César o no?".
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas,
¿por qué me tienden una trampa?
Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le
presentaron un denario.
Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta
inscripción?".
Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César
lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". |