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El
Santo Rosario por los No Nacidos

Es mucha la
tristeza que nos causa como Cristianos comprometidos el tema
del Aborto. Tristeza por esos pequeños Angelitos que el
Señor ha amado desde toda la eternidad y por los que ha dado
la vida en la Cruz. A ellos también los podríamos considerar
mártires. Pues son los últimos e este mundo. Tristeza porque
ellos mueren en la oscuridad de un hospital, una clínica
clandestina o no, en manos de médicos, enfermeras o parteras
que deberían ser los que los recibieran en este mundo.
Tristeza porque nadie nunca se enterará de sus nombres, ni
de sus talentos, ni de sus aciertos o de sus errores.
Tristeza porque no tendrán nunca la oportunidad de decir su
verdad. Tristeza por sus propios padres, que llevados por la
desesperación o el egoísmo intentan tapar con tierra lo que
el Cielo grita a voces. Y ahora también tristeza por los
cientos o miles de niños que nunca llegarán a ver la luz del
sol y que mueren en los experimentos científicos tras la
clonación.
Por ellos. Por
todos esos pequeños hermanitos que no tienen voz. Por ellos que se
tienen que ir cuando aún no han terminado de llegar. Por ellos es
que los niños de Nicaragua desde el Santuario de Cuapa, van a
rezar el Santo Rosario con vos. Y por sus padres. Y por
los que "ayudaron" a sus padres. Y queremos proponerlo de aquí hasta
el fin de nuestras vidas y hasta el fin del mundo. Tomaremos este
compromiso: Que diariamente incluiremos en nuestras intenciones de
oración a los Angelitos No Nacidos del mundo y a quienes no les
permitieron nacer. Por los pequeñitos, para que el Señor los reciba
en su seno y les de la felicidad que les ha sido negada. Y por los
que han cometido este espantoso acto, para que se arrepientan y
vuelvan al Señor, y no promuevan nunca más el aborto. Al contrario,
conviertan su corazón y se vuelvan por su testimonio en fervientes
defensores de la vida. La oración o jaculatoria que incluiremos será
esta:
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Querido Niño Jesús.
Te pedimos por todos los niños no nacidos de este mundo, y
por todos los que no nacerán por causa del egoísmo. Bautízalos
por los méritos de tu Sangre preciosa derramada en la Cruz y
llévalos al Cielo.
Ilumina el corazón de todos los que promueven el aborto
para que entiendan que solo Dios es el dueño de nuestras
vidas. Te lo pedimos junto con María tu Madre, y Madre de
todos nosotros los pecadores.
Amén |
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Niños de Nicaragua, desde el Santuario de Cuapa,
rezan el Santo Rosario
por los No Nacidos 1
Jesús proteje y salva
a los No Nacidos |
Misterios
de El Santo Rosario
Dios es Vida,
este sitio defiende la Vida y la Familia

"El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el
segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración
apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su
sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio
apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a
producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino
espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha
perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por
el Espíritu de Dios a «remar mar adentro» (duc in altum!),
para anunciar, más aún, 'proclamar' a Cristo al mundo como Señor y
Salvador, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn14, 6), el «fin
de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos
de la historia y de la civilización».
El Rosario, en efecto,
aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada
en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí
la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como
un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne
Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno
virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a
contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la
profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene
abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la
Madre del Redentor."
CARTA APOSTÓLICA, ROSARIUM VIRGINIS
MARIAE DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A
LOS FIELES SOBRE EL SANTO ROSARIO
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